martes, 24 de febrero de 2026

Los seres que me llena(ba)n.

Y ya no.

Porque las risas que compartís solo hablan del pasado. De alguien que fuiste pero hoy no reconoces.
Porque vuestros puntos de vista han pasado de ser diferentes pero enriquecedores a opuestos e incómodos. 
O, simplemente, porque no son capaces de ofrecer lo que necesitas ahora, por mucho que te niegues a verlo.

Y lo curioso no es que ellos hayan cambiado. Seguramente, todo sea como siempre.
La que ya no es la misma, eres tú.

Duele. Mucho.
Siguen teniendo hueco a pesar de todo, pero el peso de cada conversación en la que estamos en las antípodas cae a plomo.
Y hay poco que hacer.
Decidir si mantenerles en tu vida a pesar de todo.
A medias. Aunque no sepas hacer las cosas así. 
O ir desconectando paulatinamente. Quizá demasiado radical.

La decepción ha caído como un jarro de agua fría en el momento menos esperado.
Puede que solo haya sido cuestión de expectativas.

Aunque sí tengo algo meridianamente claro: Donde ya no valoran lo que eres y donde ya no reconozcan lo que puedes ofrecer.

Ahí, ya no es.