Hace tiempo, leí que hay almas a las que uno tiene ganas de asomarse como a una ventana llena de sol.
Pues eso me pasó a mí con ella. Bueno, a mí y a cada persona que la conoce, no fui una excepción.
Supongo que será porque ama la Vida y te contagia de ella sin saberlo
o por su Inocencia y por ser capaz de conservar un trocito de infancia en una madurez asombrosa.
Porque sin sus Olvidos no sería ella, ya se trate de no comer o de los problemas.
Por haberme enseñado la Libertad en el mayor sentido de la palabra, libre para pensar, libre para enseñar, libre para ser.
Lo de que es Especial no necesita justificación alguna, sólo hay que pasar un minuto a su lado para comprobarlo.
Tajante como las amigas de verdad, que no dudan en decir las verdades a la cara, siempre a tiempo y de la manera menos dolorosa posible.
Y que si algo despierta en mí es Admiración, como a poca gente.
Riéte siempre de tus defectos, y de los míos. Y sigue demostrando que ningún problema es capaz de borrarte la sonrisa.
Sólo espero que, cada vez que vuelva la cara ahí estes tu, canturreando por lo bajini para hacerme saltar.
Esta frase nunca tuvo tanto sentido.
Feliz vida, amiga invisible :)
miércoles, 28 de diciembre de 2016
viernes, 9 de diciembre de 2016
El amor es una mierda
Nunca me han partido el corazón y aún así puedo decirlo:
El amor es una mierda.
Toda la vida pensando que es el culmen de la felicidad,
encontrar a una persona para pasar el resto de tu vida a su lado.
Hasta que la encuentras.
Y eres súper feliz.
Y se lo cuentas al mundo.
Y el mundo te da su bendición.
Y todo es súper bonito.
Y medio mundo empieza a planear tu vida.
Pero tu decides que ya no es tan bonito.
Que ya no eres súper feliz.
Y dejas un corazón roto. Bueno, unos cuantos.
El suyo y los de la mitad del mundo que creía que era el amor de tu vida.
Y te sientes la peor persona de la Tierra.
Y no eres capaz de mirar a la cara ni al medio mundo ni a nadie.
Y de repente, algo de luz, una persona.
Mierda tío, no es el momento.
Y me encanta, pero no. No puedo.
Voy a hacer mucho daño. No se lo merecen.
La pregunta es: ¿Me lo merezco yo?
Y todo esto, sin decir nada, sólo lo que unos minutos a 1800km de distancia me han dejado adivinar en tu voz.
Qué injusto.
El amor es una mierda.
Es muy puto cuando lo sufres desde dentro,
pero jode igual cuando lo vives desde fuera.
El amor es una mierda.
Toda la vida pensando que es el culmen de la felicidad,
encontrar a una persona para pasar el resto de tu vida a su lado.
Hasta que la encuentras.
Y eres súper feliz.
Y se lo cuentas al mundo.
Y el mundo te da su bendición.
Y todo es súper bonito.
Y medio mundo empieza a planear tu vida.
Pero tu decides que ya no es tan bonito.
Que ya no eres súper feliz.
Y dejas un corazón roto. Bueno, unos cuantos.
El suyo y los de la mitad del mundo que creía que era el amor de tu vida.
Y te sientes la peor persona de la Tierra.
Y no eres capaz de mirar a la cara ni al medio mundo ni a nadie.
Y de repente, algo de luz, una persona.
Mierda tío, no es el momento.
Y me encanta, pero no. No puedo.
Voy a hacer mucho daño. No se lo merecen.
La pregunta es: ¿Me lo merezco yo?
Y todo esto, sin decir nada, sólo lo que unos minutos a 1800km de distancia me han dejado adivinar en tu voz.
Qué injusto.
El amor es una mierda.
Es muy puto cuando lo sufres desde dentro,
pero jode igual cuando lo vives desde fuera.
lunes, 28 de noviembre de 2016
Vai-ven-me voy.
He necesitado de más para aprender a conocer tus menos.
He leído tantas veces la página que ha perdido magia el libro.
He vuelto a traspasar el límite y aquí sigo,
aunque hoy si sé que me voy a tiempo.
Que ya está bien.
De tus mensajes a deshoras.
De tus nunca llegar a tiempo.
De tus sí, que son no.
De tus no, que nunca llegan a ser serios.
De tus códigos entre líneas.
De tu ser, sin estar, que habla más de tí lo que callas que la sonrisa de después.
Que me voy, amor.
Y que ojalá mañana,
ya por fin sea tarde.
He leído tantas veces la página que ha perdido magia el libro.
He vuelto a traspasar el límite y aquí sigo,
aunque hoy si sé que me voy a tiempo.
Que ya está bien.
De tus mensajes a deshoras.
De tus nunca llegar a tiempo.
De tus sí, que son no.
De tus no, que nunca llegan a ser serios.
De tus códigos entre líneas.
De tu ser, sin estar, que habla más de tí lo que callas que la sonrisa de después.
Que me voy, amor.
Y que ojalá mañana,
ya por fin sea tarde.
jueves, 24 de noviembre de 2016
Briconsejo
Ya.
Para.
Deja de esperar a que te hable.
No vuelvas a entrar en la conversación para ver si está en línea,
porque lo está, y ahora no,
y ahora sí
y ahora no.
Y no, no tiene por qué estar hablando con otra,
o quizás sí.
Pero a ti sigue sin hablarte. Y sigue en línea.
Y tú sigues pegada a la pantalla esperando un escribiendo.
O un mensaje. Tan absurdo como ambos tres, el mensaje, tú y él.
Y a ti ya no se te ocurre qué más hacer para llamar su atención.
Y él te presta cada vez menos.
Así que olvídate,
Deja de esperar a que te hable y háblale a otro.
No será ni tan raro, ni tan ilógico, ni tan mágico,
pero, al menos, dejarás de pensar que estás esperando algo que no llegará.
(De nada)
miércoles, 26 de octubre de 2016
Pequeña gran revolución.
Políticamente incorrecta. Amante de las casualidades y de las dudas infinitas.
Así se define ella.
Yo diría que es desastrosamente especial. Tiene un temperamento digno de provocar un huracán y a la vez es tan pequeña que se rompe en mil pedazos.
En lo que estamos de acuerdo es que es una vividora y luchadora. Y no le tiene miedo a nada.
Repito, a nada.
Que está rodeada de gente que la adora y que al hablar de ella se me llena la boca de orgullo.
Hace un año me despedía ella y ahora me deja aquí. Con este rincón medio vacío y con su cabeza invadiendo los alrededores de París.
Vive.
Y sencillamente no hagas nada especial.
Deja que todos se queden fascinados con la simpleza magnitud de tu encanto.
Y vuelve, vuelve siempre a los lugares donde fuimos felices.
C, 💛
jueves, 15 de septiembre de 2016
Mi niña bonita
Un año después soy capaz de cerrar los ojos y no llorar.
Ahora la sonrisa acompaña cada uno de los recuerdos que inundan mi cabeza, en todos y cada uno en los que aparece ella.
Un año, tan largo y a la vez tan corto. Una oportunidad para aprender a que aunque no estés a mi lado vives conmigo.Y con todos nosotros. Me acompañas en cada cosa que me pasa. Más que antes, si cabe.
Un año sin ti, un año conmigo.
Te quiero mucho.
Y
Ahora la sonrisa acompaña cada uno de los recuerdos que inundan mi cabeza, en todos y cada uno en los que aparece ella.
Un año, tan largo y a la vez tan corto. Una oportunidad para aprender a que aunque no estés a mi lado vives conmigo.Y con todos nosotros. Me acompañas en cada cosa que me pasa. Más que antes, si cabe.
Un año sin ti, un año conmigo.
Te quiero mucho.
Y
sábado, 23 de julio de 2016
Arrivederci.
Hacía mucho no disfrutaba tanto un abrazo. Ese sentir que puedes quedarte a vivir una eternidad en un olor que impregna cada rincón. Ese instante que dura segundos y sientes que nada gira alrededor.
Si que podemos pararnos en ese momento y decir adiós sin saber todo lo que esto implica.
A mí ya no me duelen las despedidas, o no lo hacen tanto cuando sabes que si se quiere; se puede. Y que volveremos a vernos si ambos dos lo intentamos.
Pero decir adiós a quien se queda me está resultando lo peor. Decir adiós a una sonrisa que te vio bailar y que bailo contigo. Decir adiós a quien le has entregado en tiempo récord esa parte de ti que no se entrega a cualquiera. Decir adiós a eso. A lo que dejas en alguien y no sabes si merecerá la pena.
Nunca le encontré más sentido a romper a llorar. Porque romperse siempre ha sido sentir. Y echar de menos me parece lo peor. Detrás de quedarse con las ganas, y yo me he quedado con muchas. Y he guardado tus palabras a mi espalda. Y ya no más. Y posiblemente ya nunca.
Vamos a seguir contando mentiras y a decir que no nos importa. O hablo de mí. Porque ya no estás ni sé a dónde vas pero si de dónde vienes. Y porque yo he dado igual y me voy vacía a pesar de haberme sentido plena cuando estabas a menos de 30cm.
Que complicada se vuelve la rutina cuando se nos escapa de las manos, cuando vuela tanto que no vamos a saber dónde vamos a parar.
Y ahora rota, desarmada y confundida. Sola y ni contigo ni sin ti. Buscando entre lugares, rebuscando en los rincones y esperando que la luz de tu casa se vuelva a encender pronto estos días. O que llegue cuanto antes mi avión.
Y me aleje. Y me vaya. Lejos del mundo y lejos de tí. Porque nunca fui de entregarme y si lo hago después huyo.
Y esta es mi última opción.
Si que podemos pararnos en ese momento y decir adiós sin saber todo lo que esto implica.
A mí ya no me duelen las despedidas, o no lo hacen tanto cuando sabes que si se quiere; se puede. Y que volveremos a vernos si ambos dos lo intentamos.
Pero decir adiós a quien se queda me está resultando lo peor. Decir adiós a una sonrisa que te vio bailar y que bailo contigo. Decir adiós a quien le has entregado en tiempo récord esa parte de ti que no se entrega a cualquiera. Decir adiós a eso. A lo que dejas en alguien y no sabes si merecerá la pena.
Nunca le encontré más sentido a romper a llorar. Porque romperse siempre ha sido sentir. Y echar de menos me parece lo peor. Detrás de quedarse con las ganas, y yo me he quedado con muchas. Y he guardado tus palabras a mi espalda. Y ya no más. Y posiblemente ya nunca.
Vamos a seguir contando mentiras y a decir que no nos importa. O hablo de mí. Porque ya no estás ni sé a dónde vas pero si de dónde vienes. Y porque yo he dado igual y me voy vacía a pesar de haberme sentido plena cuando estabas a menos de 30cm.
Que complicada se vuelve la rutina cuando se nos escapa de las manos, cuando vuela tanto que no vamos a saber dónde vamos a parar.
Y ahora rota, desarmada y confundida. Sola y ni contigo ni sin ti. Buscando entre lugares, rebuscando en los rincones y esperando que la luz de tu casa se vuelva a encender pronto estos días. O que llegue cuanto antes mi avión.
Y me aleje. Y me vaya. Lejos del mundo y lejos de tí. Porque nunca fui de entregarme y si lo hago después huyo.
Y esta es mi última opción.
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